HAY UNA INVASIÓN EN MARCHA!!!
Les presento a Claudio Messora y su blog http://www.byoblu.com , una voz italiana inteligente y verdaderamente comprometida con la libertad de información, pero sobretodo, con la libertad de pensamiento. Lo que nos relata, metafóricamente, no es ficción sino una realidad en el primer mundo ("moderno y civilizado" lo llaman). Este modelo de control subrepticio, desafortunadamente, comienza a replicarse en tantos otras sociedades, no obstante las caracteristicas contextuales, las realidades, las necesidades y las problematicas sean diferentes desde el origen. Hay una invación en marcha, y nadie se está dando cuenta, es necesario advertir a todos! Es por eso que ahora me permito de traducir al español las palabras de Messora. Yo no podría decirlo mejor.
nota. Vean primero el video (trailer del film de Don Siegel), he aquí el link
"La invasión de los ladrones de cuerpos" Don Siegel (1956)
LA INVASIÓN DE LOS ULTRA-ESPECTADORES
Te buscan. Usan refinadas estrategias. Los llaman hombres del marketing, que construyen elaborados sondeos. Así es como te individúan. Te construyen una nueva vida, un sueño tan real que parece cierto, hecho a tu medida. Verás que será emocionante. Te la llevan a casa, empaquetada como se debe, una cajita bajo la cama que contiene una versión mejorada de ti mismo. Te enredan, te seducen con un Paquete Premium, en oferta por seis meses, que te tendrá pegado a la televisión noche y día. Así te aíslan. Así, lentamente, te adormentan.
A un punto, mientras duermes, te secuestran. Cuando tu conciencia es ya incapaz de distinguir entre verdad y ficción, entre realidad y fantasía. Te secuestran y te sustituyen.
"Mientras duermes, absorben tu mente, tus recuerdos”
Cuando te despiertas, ya no eres tú. Eres tú, pero tienes sus pensamientos, respondes a sus mandatos, sigues sus órdenes. Tu marido o tu mujer, tus hijos, tus padres, todo te parece completamente ajeno. No sufres más, no amas más, no vives más, no lo necesitas. Otros viven por ti, puedes verlos, puedes compartir sus sentimientos colectivos. Son buenas emociones, escritas y seleccionadas por los mejores escenógrafos para que puedas tener lo mejor de lo que eras. No es que sirva realmente, no… pero crea la ilusión de la continuidad, como el ciclo mensual cuando te tomas la píldora. Podrás experimentar un sufrimiento controlado, una alegría medida, una agresividad equilibrada, una exuberancia contenida, una curiosidad discreta, una valentía prudente, una inconsciencia calculada; reirás cuando todos rían, llorarás cuando todos lloren, te indignarás a la señal de tres, serás comprensivo y magnánimo cuando se acerque la Navidad. No tendrás que preocuparte de nada, ellos se encargarán de todo.
En cambio, sólo deberás estar atento de denunciar a los amigos y conocidos que todavía estén despiertos. Reconocerlos no te será difícil: tendrán una expresión preocupada, vagamente desconcertada, parecerán insatisfechos y en búsqueda constante de algo. Te detendrán en el elevador, en la entrada de la casa, te llamarán por teléfono y te entretendrán con pláticas incomprensibles, inesperadas, de contenidos ansiosos, a veces paranoicos. Usarán tonos alarmistas, se verán alrededor con sospecha, buscarán de convencerte de que algo anda mal, que es necesario advertir, avisarle a alguno. Te dirán que ya llamaron a las autoridades pero que colgaron porque no se debe confiar ni siquiera en ellas. Algunos hasta desconfiarán de sus propios familiares. Te dirán que la televisión cuenta falsedades, que los periódicos escriben mentiras, tratarán de negar incluso la evidencia, es decir, negarán que todo está bien.
Ellos son hombres y mujeres que odian, secuaces del libre albedrío, nostálgicos incomprensibles de una condición humana aún víctima de la incertidumbre, de brutos sentimientos que imponen inútiles turbaciones emotivas. Fanáticos individualistas que, inexplicablemente, no aman las maruchan, la leche en polvo, la carne congelada, las salsas en lata, la Academia, Big Brother, Matuttino express, Ventaneando. No creen en nada sino sólo en sí mismos, sospechan y desconfían de todo, no cantan los himnos, no hacen equipo, no se “ponen la camiseta”, no se aprenden nada a memoria y están devorados por la convicción de tener que salvar al mundo.
No representan un verdadero problema sino solo para sí mismos, porque es evidente que su mismo descontento es la denuncia de un mal que debe ser curado. Si te encuentras uno, no te preocupes: discúlpate amablemente, ve a tu casa, llama al 800 y dales su nombre. Le enviarán una cajita a su domicilio y, antes o después, verás, se adormentará también él. Ninguno puede mantenerse despierto por siempre.
Por mi lado, sigo corriendo por las calles, continuo a golpear las ventanillas de los autos, gritando como loco, tratando de avisar a los conductores y pasajeros, avisándoles del peligro, tratando desesperadamente de convencerlos de que hay una invasión: la invasión de los ultra-espectadores.
Mi cajita está allí, bajo la cama. En su interior todo está listo desde hace tiempo, pero yo no me adormento…
Yo me mantengo despierto.
Claudio Messora
L'invasione degli Ultraspettatori
martes, 26 de enero de 2010
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